lunes, 3 de octubre de 2011

Poema inédito: Nadie sabe lo de las avenidas

Aquí comparto un texto inédito que hace un mes aproximadamente fue publicado en el blog de Rodolfo Ybarra. Gracias Ro. Veamos:

Nadie sabe de lo de las avenidas


Nadie sabe lo de las avenidas
Ignoran si a la tercera se concluyó la ceremonia
Con voces que gritan que eres mortal
Y sin embargo, Nadie sabe
Lo repito, nadie sabe lo de las avenidas
Todo resulta indefinido: la semántica de los cuerpos a la hora de nombrarlos
La brutalidad que penetra en la noche de los cuervos y me habita
El cumpleaños de Angie
No el que celebramos cuando muerta
Sino el que celebramos cuando empezó a morir
En horizontes que se tienden como pájaros rompiéndose
Nadie es capaz de nombrar el poema que habita estas paredes
Escribe me dijiste
Y quizá necesité retirar tus pedazos como en el juego del miedo capítulo dos
¿Lo recuerdas mi prolongado?
Qué era pues lo irrebatible sino sacudir el verso de las masas
Como la bandera que flamea tras la victoria de los entes
Movilizar los músculos,
Calcinar el picatoste, el proverbial relleno de las máscaras
Porque así como me era válida la libre interpretación de la biblia
Nadie supo jamás lo de las avenidas
Y aún respeto tus formas constreñidas ángel custodio de mi vocabulario
Y no me someto a la resignación, ni al abandono por ser menos intensa
Y a pesar de este defecto
Quién diría que hoy poseo un conocimiento efectivo de las cosas
Que en sentido amplio significa que vamos aprendiendo
A desprendernos nombrando falsamente al sobreviviente
Es decir lo que queda
Incluso si estamos en una casa ajena
Y de un momento a otro esperé el sonido de las letras
La circunstancia que como un juramento demande mi presencia
Y hablé desde este teorema de palabras con verbos activos
Sumando vocales
Disponiendo las formas del sonido de la noche
Duro oficio el de morir todos los minutos
Duro trance pronunciar tu nombre deletreado por el lenguaje de los buitres
Que salpican de sus picos trozos de carne que no son
Sino el remedo de mi carne pudriéndose en sus formas
Yo escribo con los ojos dorados
Mi mano se abre al poema pero el poema dice no
El poema no se complace entre magnolias
Con el tiempo detenido como cuando ocurre una desgracia
¿Pero a ti quién te ha persuadido?
¿A quién le debes un favor?
¿De dónde salieron estas notas?
No pretendo cerrar la puerta
Porque al momento de cerrar la puerta no hice
Sino voltear dándole los ojos a mis ojos y me dije “déjate sentir”
El sol aún está desde nunca en mis entrañas.
Su oscuridad es menos sombra cuando lo abrazo y me toma
Pero qué sé del sol y de sus entrañas, de la tarde fresca
Del mismo parque dispuesto en el centro de la ciudad en 1986
Yo solo reconozco el sonido de la noche
Ya no hablemos de la rosa
Pronuncia la proscripción de los cadáveres y la poesía sigue siendo
Canta lo que la muerte desolla en apenas su última caída
Un hombre abre su bragueta frente a la virgen que otros veneran
Y la poesía sigue siendo
Pero qué sabe la luz de su oscuridad
De los escombros a tiempo completo como un juramento que no se acaba
Y quizás así pueda unir las letras
Pero no se acarician
Y tal vez así pueda transmutar el vientre
Pero no se acarician
Quizá sea necesario arrancarme los ojos
Agitar mi nombre como un pañuelo de origen dudoso
Ascender al repiquetear de las aves tirando sobre el techo de mi quinto piso
Y desde allí romper las olas que se proyectan sobre mis movimientos
Y sin embargo nadie sabe lo de las avenidas
Ni de la lujuria que esconden sus casas movedizas
Ya no fue suficiente colocar el dedo sobre la ancha calle de tu cuerpo
Ni desquitarme el alma al introducir mi mano en el pozo de tus ojos
Aquilatar con precisión y en dispuesto orden tu carácter subversivo
Lo que quiero decirte
Es que debemos colocar las armas en su sitio.

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